La Moda y el Arte. Prehistoria I. Por : Virginia Seguí
Desde los primeros tiempos el ser humano, una vez que su desarrollo intelectual se lo permitió, y posiblemente a través de la simple observación, debió darse cuenta de que era el único ser de su entorno desprovisto de protección y de que su constitución física presentaba muchas carencias en relación con las necesidades de su vida diaria; necesidades, en las que, sin duda, influía su ubicación geográfica. Y fueron estas necesidades, mas o menos perentorias, las que le llevaron a la creación de útiles y elementos en un intento de suplir esas carencias, destacando entre ellos su indumentaria. (Virginia Seguí)
Venus de la Capucha. Brassempouy
Nana, ¿la devoradora de hombres?. Por: Virginia Seguí
El interés por abordar el estudio de este personaje femenino creado por Emile Zola para protagonizar su homónima novela, integrada en el noveno lugar de la serie que el literato italofrancés dedica a la familia Rougon-Macquart, se justifica principalmente por la disconformidad con los estudios y análisis que habitualmente realizan sobre él los críticos y estudiosos del tema; ya que, en general, consideran a Nana como una mujer ignorante del bien y del mal, despiadada y sin escrúpulos, que dedica su vida a destrozar la de los hombres con los que se relaciona; y consecuentemente con esto han elevado el personaje a nivel de símbolo, convirtiéndole en el prototipo más pérfido de entre todas las mujeres incluidas en el catálogo de las devoradoras de hombres. (Virginia Seguí)
El ídolo eterno. Rodin. 1888
Los Jardines de Boboli. Por : Virginia Seguí Collar
Tanto la fecha de creación de los Jardines de Boboli como su diseño inicial permiten afirmar que estamos ante el jardín de mayor importancia dentro de los clasificados en lo que se denomina Renacimiento toscano; no obstante y debido a su carácter orgánico y a su vinculación al Palacio Pitti, las intervenciones realizadas en él, a través de los años, han sido tan importantes que en la actualidad solemos encontrarlo incluido dentro del estudio de los jardines barrocos. (Virginia Seguí)
Abelardo y Eloísa. Algo más que dos amantes. Por : Virginia Seguí
Abelardo y Eloísa son dos personajes históricos conocidos más por sus escandalosos amores que por cualquier otra circunstancia de sus vidas. La importancia de Abelardo como filósofo o teólogo ha quedado, excepto para los estudiosos, eclipsada por su condición de amante de Eloísa
Eloísa también es conocida por la misma circunstancia pues si estuviéramos hablando únicamente de una
dama ilustrada de la época o incluso de la esposa de Abelardo su nombre ni siquiera hubiera llegado hasta nosotros, dada la invisibilidad que la historia de las mujeres ha tenido hasta hace relativamente poco tiempo.
A continuación el relato de sus amores…. y de sus vidas……
Por Virginia Seguí
Los Tejidos Artísticos Españoles. Época Medieval II. Almorávides y Almohades. Por Virginia Seguí
Sabemos que, ya desde la época califal, la demanda de tejidos era un fuerte acicate para el desarrollo de la industria textil de Al-Andalus, sobre todo teniendo en cuenta que ésta no se reducía al ámbito musulmán sino que era también primordial para el mundo cristiano circundante. Además de los talleres sevillanos y cordobeses de Tiraz creados entre los siglos IV y X, los expertos mencionan el gran renombre de los más de ochocientos talleres de seda existentes en Almería en época almorávide indicando, además, que las principales exportaciones comerciales eran de tejidos, frutas y madera.
La Tempestad, una comedia de William Shakespeare. Por: Virginia Seguí
La Tempestad es una de las obras más desconocidas de Shakespeare considerada por los expertos como una de sus últimas producciones, suele ser clasificada dentro de la categoría las comedias; hay quién, además, creando una segunda subdivisión la incluye, sin duda por su temática, dentro de las fantásticas y, contrariamente con lo que esto pudiera dar a entender es, al mismo tiempo, considerada la más ortodoxa al ajustarse más que ninguna otra a las unidades aristotélicas de espacio, tiempo y acción. Es, por tanto, interesante destacar, que pese a todo lo ya mencionado, y sobre todo a estar considerada, quizás, como la última de sus obras, fuera la elegida para abrir la primera edición conjunta de la producción del genial dramaturgo publicada en 1623.
Aprender a Escribir. Por : José Julio Perlado
La lectura de los grandes es, pues, toda una clase gratuita a la que hay que acudir para sentarse en la última fila de Azorín o de Proust, de Chejov o de Valle Inclán, tomando apuntes, por ejemplo, de cómo Don Ramón escogía las piezas de las palabras para incrustarlas eficaz y brillantemente en las articulaciones de sus acotaciones teatrales. Hay escritores inimitables y otros que no lo son, hay escritores que confiesan en cartas y en Diarios sus batallas creadoras (pienso en Virginia Woolf) entre la enfermedad, los editores, la familia, el público y las críticas. Ahí se les ve luchar, y eso indudablemente aviva la serenidad de nuestras luchas.
José Julio Perlado
Enseñar a Escribir. Por : José Julio Perlado
La libertad creadora nace y se expande, y el que desee enseñar creación quizá deba sobre todo estimular invenciones, abrir puertas inesperadas en el reino de la imaginación y avivar la llama del proceso interior. Al menos eso es lo que yo he intentado hacer personalmente durante los doce años que he impartido Cursos de creación en Madrid y en México.
(José Julio Perlado)
El Abanico como Motivo Decorativo. Por : Virginia Seguí
Un objeto como el abanico que podemos considerar ya en sí mismo un elemento decorativo y que dada su popularidad forma parte de nuestra vida cotidiana como tal; consigue, con frecuencia, tal atractivo que traspasando su propia esencia adquiere carta de naturaleza como motivo decorativo en otras muchas manifestaciones de la vida y, sobre todo en todas las artísticas y muy especialmente en el ámbito de las Artes Decorativas.
(Virginia Seguí)















